Friday, March 04, 2005

El principio del fin.

Al abrirse la puerta siento un gran aroma a chocolate, todo esta oscuro y a tientas busco el interruptor, al encender las luces veo lo simple que es la habitación, como si no perteneciera a una persona tan complicada como yo. Aparentando una perfección casi tétrica, las paredes muestran un color de alegría con el que me siento incomoda. Quisiera cambiarlo.
Me recuesto en mi cama y abrazo a ese peluche que me regaló mi abuelita, (pensar que me lo regaló por que se lo había regalado mi tata y no lo quería), es mi preferido. Me pongo a pensar en el día que pasó y una lágrima comienza a bajar por mi mejilla; estoy sola en el departamento, pero en mis pensamientos habitan las voces de mis compañeros charlando animados por el primer día de clases, no puedo creer que ya hayan pasado 6 años y medio desde que llegue a este liceo, quién podría haberse imaginado por todo lo que he pasado, yo no lo habría adivinado aunque mi vida dependiera de ello.
Luego, mis pensamientos se escapan a esos ojos, que en cuanto se cruzaban a los míos escapaban tal como si los hubieran tirado con un hilo invisible, yo no los quería ver, pero algo dentro de mí me obligaba a ver si ellos estaban con alguna expresión que demostrara esperanza, sin embargo lo único que demostraban era miedo.
Vuelvo a la realidad y noto que mi rostro se encuentra levemente mojado y con el típico sabor a sal de las lágrimas, no quiero volver a la realidad e intento dormirme, el mundo de los sueños me succiona y por mi mente pasan miles de situaciones que lograrían remediar esta situación, pero en mis sueños me muestro con una confianza ajena a mi, yo se que no soy así, yo podría parecer fuerte pero me da miedo seguir matando esto, creo que ya he hecho suficiente.
Al despertar siento que ya esto se podría borrar las lágrimas se han secado, me levanto y me dirijo al baño, necesito ducharme, quizás esto haga que la tristeza e impotencia que yacen en mi me abandonen de una vez por todas me rodean se vayan. Abro la llave y parece que el agua parece un elixir de felicidad y casi sin notarlo me desnudo, al poner mi cara bajo el agua me despierto y veo que es imposible que un poco de agua me liberara de mis pensamientos. ¿Cómo llegué a pensar eso?
Cuando termino de bañarme me dirijo a mi habitación e intento ver la televisión, pero todo me parece vacío “¿¡Que demonios me importa a mi que a una mina se la haya cagado el pololo!?, yo tengo mis propios problemas, que quizás no serán grandes, pero me hacen sufrir.
Apago el televisor, pero en mi mente sigo viendo su rostro, pero se aleja, ya no esta tan cerca, sigue igual de clara su imagen pero ya no esta cercana. Quisiera poder hablar con el y decirle que ya no soy capaz de segur pidiendo disculpas, ya no siento que deba pedir disculpas, ¿¡Qué culpa puedo tener sobre lo que siento!?. Lo intenté, de verdad que trate de no sentir esto, pero creo que esto era parte de mi desde el principio y no seria la misma persona sin esto que tengo dentro de mi.
Lo extraño y quiero tenerlo a mi lado, pero quizás el nunca estuvo, ya estoy segura de nada.
Llegan mis padres y yo como tengo una cara que delata que he llorado, me hago la dormida, no quiero que sepan lo que me pasa; ellos siempre dicen que les gusta tanto él, pero no saben que yo lo único que quiero es encontrar la manera para que el olvide todo y me hable otra vez quiero que me salude naturalmente con su típico "hola", suena un poco tonto. Pero quisiera detenerlo y decirle todo esto, pero no me atrevo. Si tan solo tuviera un poco mas de confianza le diría que lo amo, y en mis sueños el me respondería que me ama también.Solo en mis sueños.